Dios creó la familia y sólo habrá bendición si cada miembro desempeña su papel de acuerdo a la Voluntad de Dios, no diciéndose el uno al otro lo que Dios le demanda, sino velando por lo propio.

LO QUE LA PALABRA DE DIOS NO QUIERE DECIR

Colosenses 3:19; Efesios 5:25-33; 1/Pedro 3:7

• Recuerde que su esposa es su compañera y no su propiedad.

• El hombre debe entender que “Son una sola carne”, si no trata bien a su esposa, en realidad se hace mal a sí mismo.

• No menosprecie a su esposa.

• El amor no es sólo un sentimiento, sino una serie de conductas.

• No busque su propia comodidad.

• El hombre que es egocéntrico, no trata a su esposa como “coheredera de la gracia divina” y por ende se sale de la Voluntad de Dios.

• No mida a su esposa desde el punto de vista masculino, acéptela como Dios la hizo.

• No deje sobre su esposa toda la responsabilidad de instruir a los hijos en el camino del Señor. Deben hacerlo juntos.

• No piense que sus asuntos, no son asuntos de su esposa

LO QUE LA PALABRA DE DIOS SI QUIERE DECIR

• Los esposos deben rendir sus vidas a Jesús de tal manera que su familia encuentre a Cristo en él, por su ejemplo, no por coerción.

• Los esposos cristianos deberían entregar su vida en servicio amoroso a su esposa para que la sumisión de ella se dé voluntariamente “Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella” Efesios 5:25.

• Dé un paso a la vez para llegar a ser un esposo piadoso, en el camino a la humildad y la bendición.

• Mantenga el amor de su esposa de la misma manera que lo ganó.

• Coopere con su esposa en establecer la disciplina familiar.

• Ejerza su autoridad con firmeza pero con amor, no con autoritarismo.

• Tome la responsabilidad sacerdotal y edifique el hogar como tarea primordial.

• Llegue a su casa con jovialidad.

• Recuerde que su hogar debe mantenerse santo.

• Ame a su esposa como Cristo amó a su iglesia.

• Sea amable con su esposa, respetando su femineidad, no sea áspero.

• Trátela como vaso frágil. Es frágil emocionalmente, es más sensible, no es débil, sino que es un atributo que Dios le dio para ejercer su rol de madre.

• Escúchela con atención cuando ella habla.

• La mujer que se siente amada y comprendida, rara vez reflejará rebeldía.

• Tome tiempo para dialogar con ella, saber qué piensa, qué siente.

• Aprecie el esfuerzo de su esposa y manifestarle cariño y comprensión. Ello renovará sus fuerzas al sentirse apoyada.

• Se consigue muchísimo más con un beso que con órdenes y críticas.

• Provea un sustento digno y cubrir a su familia con fe, oración y amor.

• Sea más comunicativo con los hijos, es importante saber qué sienten o que piensan.

• Como cabeza es responsable de la familia, es la autoridad principal no la única.

• Es colaborador de Dios.

• Debe estar bajo la autoridad de Cristo “Ahora bien, quiero que entiendan que Cristo es cabeza de todo hombre, mientras que el hombre es cabeza de la mujer y Dios es cabeza de Cristo” 1/Corintios 11:3.

• No debe anular a la mujer, debe importarle su opinión y valorar la ayuda que Dios le dio.

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