Generalmente la mayoría de nosotros no provenimos de hogares cristianos, provenimos de un trasfondo netamente religioso en el que se nos trató por lo menos de inculcar una religión; en algunos casos más severamente que en otros, pero el punto en común es que la mayoría de nuestros padres intentaron por lo menos hacer su parte dándonos algún tipo de educación religiosa.

 

Finalmente con el paso de los años algunos continuamos tratando de llevar algunas costumbres de tipo religioso que básicamente cumplieran con su función de hacernos sentir mejor por un tiempo con nosotros mismos, sin solucionar el vacío interior que todos llevábamos dentro, sino opacándolo y ocultándolo tras ciertos ritos, festividades y cosas similares. Para algunos no fue suficiente y algo nos decía que tenía que haber algo más, que eso que me habían estado brindando no era suficiente y no sanaba mi vacío interior.

En resumen llevábamos una vida de cierto libertinaje en mayor o menor grado; el Dios que conocíamos estaba demasiado distante y era suficiente con hacer lo bueno ante nuestros ojos y tratar de mantener a una prudente distancia las iglesias y religiones que nos condenaban y censuraban en todo lo que nos divertía y nos hacía “felices“, y no nos permitían vivir una vida “normal, como todo el mundo“. Sus invitaciones sonaban demasiado legalistas, demasiado exigentes, estrictas, rígidas, aburridas y formales.

Como es posible entonces que en un mundo donde sólo te brindan estas dos alternativas, que alguien llegue a ser salvo? Es aquí donde entra La Gracia.

No voy a entrar a explicar en esta ocasión ni el proceso de salvación, ni mucho menos a explicar que la salvación es por gracia y no por obras Efesios 2:8-9 es más que claro a este respecto Lo que me llama la atención en esta ocasión, es la enfermedad de la que están sufriendo muchas iglesias. Mi madre siempre me decía “los extremos son malos, ni tan cerca que queme al santo ni tan lejos que no lo alumbre” el tiempo que llevo en el Señor Ministerialmente hablando he tenido la oportunidad de visitar muchas iglesias de diferentes denominaciones y tendencias, y es aquí donde he notado una particularidad: muchas de ellas adolecen y están enfermas de “Falta de GRACIA“.

Como decía al inicio, la salvación del creyente se obtiene por Gracia, lo cual muchos cristianos nos jactamos de conocer. Gracia = Regalo Inmerecido. Si, la definición es correcta y acertada, pero el problema no radica en cómo se obtiene la salvación, sino en la falta de Gracia posterior a ella. Algunos quizás piensen que la gracia sólo es necesaria para la salvación, que es sólo una píldora que toma el no creyente y 5 segundos después está del otro lado de la cruz y ahora sí es digno de nuestro saludo, abrazo, bendiciones, etc etc etc. Pero está lejos de ser así.

Déjeme ponerlo de otra forma más sencilla. Quizás así me haga entender mejor. Cuando no somos creyentes, nuestros “ahora” amigos cristianos trataban por todos los medios de hacernos entender que nos estábamos perdiendo en el mundo, que todo lo que hacíamos estaba mal y que a menos que siguiéramos a pies juntillas sus indicaciones, estaríamos perdidos del todo, y para ello lo más importante era demostrar nuestros errores y el hecho de que nuestra religión fuera cual fuera estaba mal!

Sí, tenían razón, por supuesto, pero…. no le suena eso un poco… digamos… a fariseísmo, Se consideran dueños de la verdad cuando no lo son, porque son portadores de la verdad que es muy diferente; no quiero herir  ni ofender a nadie con mis palabras, sé muy bien que la gran mayoría lo hacen con la mejor de las intenciones, pero mis queridos y bien amados hermanos en Cristo, si bien nosotros somos llamados a proclamar la verdad, las buenas nuevas, a ser embajadores de Cristo, y TODOS tenemos el ministerio de la reconciliación 2/Cor 5:18 estamos olvidando muchas veces que nosotros fuimos salvos por GRACIA y no por obligación  ni por terror.

La mejor manera de alejar a un no creyente del evangelio es destrozando sus creencias. Acaso se nos olvida que es todo lo que ellos tienen a que aferrarse? En lugar de dedicarnos a predicar que su religión está equivocada, prediquemos que hay un Dios que los está llamando por Amor y no por obligación,  Prediquemos que nosotros no tenemos una religión, sino que vivimos una relación con Dios.

Que hay de aquellos hermanos que quisieran tener las llaves de la iglesia en sus manos y pedir carné de entrada a aquellos que van por primera vez a la iglesia con su ropa de moda, sus perforaciones cual pantalones rotos, o faldas demasiado cortas? “Aaahhh hermano! es que son del mundo, viven en libertinaje total !! y esta es la casa del Señor!!”. JUSTAMENTE! Si es la casa del Señor, donde más van a buscar Gracia!!. La Gracia es un regalo inmerecido, como ya lo definí  anteriormente. Ni usted ni yo la merecíamos. Entonces, quién y cuándo nos nombró jueces para elegir a quien brindar o no Gracia!

Pero esto no se detiene aquí. Más allá de las puertas de la Iglesia, si nuestro querido amigo o Srta.  persisten en conocer y logran pasar las puertas (el día de descanso de nuestro hermano fariseo) y por misericordia de Dios, finalmente conocen el Evangelio y aceptan a Cristo como su Señor y Salvador, aquí no termina el asunto de nuestro hermano descendiente directo de fariseo.

Veamos: La Biblia, nuestro libro guía y custodio de la palabra de Dios, es la única autorizada para decirnos cómo debemos comportarnos; nos dice claramente las cosas que ya no debemos hacer y la nueva actitud que debemos tener, cómo caminar diariamente y todo, absolutamente todo lo que el nuevo creyente necesita y debe saber, y aquí es donde entra nuevamente mi hermano “F”, veamos algunos dogmas que debemos derribar:

Santiago 4:4 “……. ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.

Lo cual no quiere decir que debemos odiar a las personas no creyentes ni mucho menos encerrarnos solamente en la Iglesia y sólo saludar a Cristianos garantizados! De hacerlo así, a quien le vamos a predicar? A quién le vamos a mostrar la salvación que brinda Cristo? Enemistad con el mundo se refiere no a las personas, sino a sus malos hábitos; recordemos siempre que Dios odia el pecado, pero ama al pecador. Jn, 9:31

Las palabras de Jesús, que no contradicen a Santiago, fueron:

Juan 17:15 No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.

Mi querido hermano, si el propósito de Dios para nuestra vida terminara en el momento de la salvación, la formula sería: Inconverso –> Creyente –> Funeral.

Si después de aceptar a Jesucristo como Nuestro Señor y Salvador, Usted aún sigue respirando, es porque algo más tiene planeado Dios para nosotros; ese algo mas es llevar sus buenas nuevas a los no creyentes, a todos aquellos que están más allá de las puertas de su Iglesia.

Nuestra nueva vida como creyentes no es fácil. Sí, es una vida llena de gozo, pero seguimos viviendo en un mundo que nos grita día a día “Vive la vida loca  y otra cantidad de cosas que sobre todo para el nuevo creyente no son fáciles de omitir; se requiere tiempo, y durante el proceso no sería extraño que nuestro nuevo hermano caiga en pecado ocasional. Aquí es donde se requiere nuevamente de la Gracia.

 

Es lamentable que a la primera ocasión que nuestro nuevo creyente cae en desgracia, no sólo basta con que el enemigo, el engañador le susurre al oído cosas como:

“cristianito de a centavo, no mereces ir a la Iglesia. No tienes carácter para continuar, vas a perder tu salvación”, y otra cantidad de aberraciones, sino que, como si fuera poco, cuando este pobre cristiano contra todas las adversidades saca ánimos y decide regresar a la Iglesia, se encuentra de nuevo con nuestro amigo fariseo y sus secuaces saduceos, quienes lo miran de reojo cual escriba legalista confirmando su gran temor: efectivamente no debe volver a la Iglesia.

Cuantos predicadores en potencia, evangelistas, adoradores, hemos perdido por estas actitudes, por esta falta de gracia? No quiero que me malentiendan, no estoy haciendo apología de libertinaje dentro de nuestras Iglesias, lo que quiero decir es:

  • La gracia no es una píldora para dar crecimiento espiritual inmediato, este toma tiempo.

  • La gracia es una actitud continua que Dios practica en misericordia para con nosotros y nosotros debemos extenderla hacia los demás.

  • La gracia es el mayor regalo y bendición que una persona puede recibir, y es gratis! Es inmerecida, no se la neguemos a los más necesitados.

  • Seamos custodios de la palabra de Dios,

Pero por sobre todo, nunca olvidemos la vida de desgracia que llevábamos antes, y recordemos más frecuentemente que el hecho de ser salvos, adoptados en la familia de Cristo, y coherederos juntamente con El, no nos hace merecedores. Seguimos recibiendo Su gracia cada día, solamente por Su inmensa misericordia.

No seamos como la guerrilla que es el único ejército que

Mata sus heridos

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