El número de semejanzas entre Ezequiel y Apocalipsis, las similitudes que se dan en ambos libros bíblicos,
Constituyen una valiosa orientación para poder situar el tiempo del cumplimiento de estas visiones y, consecuentemente, comprender su significado. Tanto en Apocalipsis como en Ezequiel hallamos descripciones sucesivas de la historia de la humanidad y del lugar del pueblo de Dios en medio de este devenir histórico. Y en ambos libros todo culmina en el Juicio final
Cada una de estas descripciones crece en intensidad y detalle a medida que nos acercamos al fin. El Armagedón de Ezequiel es rico en colores y en poder narrativo.
Apocalipsis se divide en siete secciones 1-3; 4-7; 8-11; 12-14; 15-16; 17-19; 20-22). Las últimas tres
Acentúan el clímax. Notemos las semejanzas:
“…y haré llover sobre él… piedras de granizo, fuego y azufre” Ezequiel 38:2
“…y cayó del cielo sobre los hombres un enorme granizo…” Apocalipsis 16:2
¿Qué significa esto? Es el juicio de Dios.
Las piedras de granizo, mego y azufre destruirán las estructuras de error e impiedad levantadas por los falsos profetas Ez. 13:10-11
También Jesús enseñó que todos cuantos menosprecian su instrucción verán sus falsas esperanzas destruidas en una gran tormenta Mt.7:27. Enfatizó lo terrible de la calamidad que caerá sobre todos cuantos no estén preparados para el Juicio final que compara en vividos términos con la tempestad (Lc.6:49).
Observemos otra similitud entre Ezequiel y Apocalipsis:
“…comeréis carne de fuertes (reyes), y beberéis sangre de
Príncipes de la tierra; de carneros, de corderos, de machos cabríos, de bueyes y de toros engordados todos en Basan” Ezequiel 39:1
“…para que comáis carnes de reyes y de capitanes, y carnes de
Fuertes, carnes de caballos y de sus Jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes” Apocalipsis 19:1
Literalmente este pasaje invitaría al canibalismo.
Pero el canibalismo es condenado por la Ley divina. No podemos esperar que en el Juicio final, el Señor nos invite hacer lo que la ley moral condena. Estas visiones son simbólicas. Sin lugar a dudas. Esto no significa que hayamos de disminuir su fuerte impacto o rebajar la clara lección que encierran. Todo lo contrario, lo que se nos dice en ellas es la naturaleza sobrecogedora del Juicio final Los enemigos del pueblo de Dios, “ubres o esclavos, pequeños y grandes” no escaparán el juicio divino; se sentirán impotentes, vencidos y avergonzados.
“Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo estoy contra ti, oh Gog
Y te quebrantaré, y pondré garfios en tus quijadas, y te sacaré a ti y a todo tu ejército…” Ezequiel 38:3-6
“Cuando los mil años se cumplan. Satanás será soltado de su
Prisión, y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla…” Apocalipsis 20:7-8
El paralelo de Apocalipsis con Ezequiel es muy estrecho ya que leemos en los versículos que siguen
Inmediatamente al texto de Apocalipsis citado que grandes multitudes como en Ezequiel 38 rodean el campamento de los santos (Ap.20:9). Dios descenderá fuego del cielo y los consumirá. Es el juicio de líderes y
Pueblos, de monarcas y de multitudes (Ap.20:9-10).
Una primera conclusión evidente es que Ap.20:7-10 -juntamente con los textos paralelos en Ap. 16:16-21 y
19:17-21- comprobamos el cumplimiento de las visiones de Ezequiel 38 y 39. La realidad del Juicio final es más terrible que la destrucción que pueda acarrear cualquier guerra o hecatombe.
Pero observemos también la protección especial que Dios concede a los suyos. “el campamento de los santos” es el lugar donde se pone de manifiesto el cuidado del Señor por los suyos.
Armagedón es el término que simboliza toda la oposición al pueblo de Dios reunida para la batalla final
(Ap.l6:16; 19:19; 20:8) que dará paso al juicio y la consumación de todas las cosas. Mientras tanto, nos encontramos en medio de un conflicto espiritual que a veces puede parecemos abrumador (Ef.6:10-18). Pero el Señor ha prometido guardamos en aquel día, a condición de de que estemos fundados sobre la roca Mt.7:25 Y si
Antes de aquel día nos apoyamos en esta misma roca, también hoy Dios nos protegerá y guardará nuestra fe.
Es así porque Dios moviliza todas las fuerzas de la tierra para que, en última instancia, sirvan para ayudar a la Iglesia: “la tierra ayudó a la mujer” Ap.l2:16 para que la Esposa de Cristo no perezca y sobreviva a toda persecución. (Recuerden) Las puertas del Hades no prevalecerán contra ella Mt.l6:18
Consideremos el derramamiento del Espíritu Santo Ez.39:29. Qué consoladora es esta promesa para nosotros. La causa de Dios no perecerá. El campo del pueblo de Dios al final no será un espectáculo patético compuesto de un remanente miserablemente reducido.
El Espíritu Santo obra por medio de avivamientos en los que se derrama generosamente y el número de conversos es tan grande que va más allá de todo cálculo Ap.7:9. Es por medio del Espíritu Santo que se produce el crecimiento en el pueblo de Dios Ez.39:29
Hemos comprobado el paralelo entre Ezequiel y Apocalipsis por lo que respecta al Armagedón.
¿Dónde hallamos el paralelismo entre Ezequiel y Apocalipsis por lo que se refiere al derramamiento del Espíritu Santo?
En Apocalipsis 20:3, donde leemos que el diablo se encuentra atado durante un largo período de tiempo para que no engañe a las naciones con la intensidad en que lo hacía antes de la venida de Cristo.
Nuestra tarea primordial es la oración y el testimonio. Para que muchos lleguen a creer en Cristo y sean librados de los múltiples engaños que apartan a las personas de Dios. Hacer notorio a las gentes que delante del Juez del universo no hay “neutrales”. En aquel día, o bien estaremos en el campo de Dios y de su pueblo o, de lo contrario, con las huestes de Satán. No hay término medio.
Estas visiones de Ezequiel son esencialmente apocalípticas. Es decir: pertenecen al género apocalíptico. El mismo estilo que los capítulos de Apocalipsis que versan sobre la misma temática. El número simbólico “siete” nos lo recuerda constantemente.
Las perspectivas de un cumplimiento exactamente literal de las batallas que describe Ezequiel no parecen probable. A medida que pasa el tiempo es cada vez más difícil de pensar que ningún ejército se lance a la guerra con caballos y espadas. Mientras los ejércitos modernos son cada vez más complejos y sofisticados, las imágenes
De Ezequiel no parecen querer afirmar que Israel será atacado literalmente con espadas. Las naciones occidentales
como puso de manifiesto la Guerra del Golfo para liberar Kuwait del déspota Saddam Husein de Irak- tenían ejércitos altamente tecnificados, basados en pocos soldados si se compara con los antiguos ejércitos, pero altamente y profesionalmente preparados. Las guerras cada vez más tienden a ser breves y se ganan o se pierden en unas horas o unos días. ¿Cuándo, pues, será el cumplimiento de esta visión y cómo podremos comprenderla? El
Número de similitudes entre Ezequiel y Apocalipsis nos indica que la interpretación debe ser similar a la de Apocalipsis. Tanto en un libro como en otro vemos sucesivas descripciones de la historia de la humanidad, descripciones paralelas, que terminan siempre en el Juicio Final. Estas descripciones crecen en intensidad y detalles y prestan colorido y fuerza al Armagedón de Ezequiel.

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