Desde este momento cada palabra, se enfoca con cada doctrina a compartir; en un auto examen, que le ayudara a detectar, que áreas en su vida deben ser presentadas a Dios; para una completa restauración personal y usted pueda ejercer su ministerio y liderazgo, sin contaminación alguna. De esta manera le presento este cuidadoso estudio, atendiendo la base de conocimiento que usted posee. Como Líder en formación, esta verdad, le va a conducir a un nivel de FE, más elevado; para asimilar el contenido, que se encuentra detrás de las palabras de la Biblia.

La muerte del Señor Jesús, represento el pago completo, por todos los pecados que usted pudiera llegar a cometer. Cuando usted recibe este don fabuloso, llega a ser parte de la familia personal del Señor Jesús. Así podrá comprender, la manera como Dios trata con el pecado, en la cruz y el estado, de cómo mantenía esclavizada a la humanidad, hasta ese momento.

Un versículo para recordar:

“El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados” (Colosenses 1.1314).

“QUE OCURRIO EN LA CRUZ”

Cuando el Señor Jesús, fue sentenciado a muerte en una cruz; los hombres impíos, pensaron que ejecutaban a un hombre que estaba trastornando, su manera de vivir. No entendieron que en esa cruz, estaba el plan de Dios; preconcebido, desde el mismo principio del mundo. Ahora, invita al hombre, a que conozca, lo que ocurrió en la cruz. Ese día el Señor Jesús, estuvo en su máxima debilidad humana; había sido azotado y la espalda todavía estaba sangrante. Había sido herido en la frente, con una corona de espinas. De seguro, su rostro estaba también lleno de sangre y muy hinchado. A causa de la sed, de los golpes y del dolor, su rostro estaba totalmente desfigurado.

INTRODUCCION

¿Qué cosas ocurrieron allí mientras él estaba desangrándose, sintiendo que sus fuerzas se escapaban, con el corazón latiendo cada vez con menos fuerza? ¿Qué cosas ocurrieron allí, aparte de lo que los hombres veían como un espectáculo sangriento, terrible y atroz? Al finalizar ese largo tormento, el Señor Jesús entrega su vida diciendo: «Consumado es». También enseña la Escritura, que el velo del templo se rasgo de arriba, hasta abajo. Luego vinieron tinieblas sobre la tierra, hubo un terremoto, los sepulcros se abrieron y muchos muertos resucitaron. ¡Cosas extrañas sucedieron, el día, que El murió en una cruz!

Sin embargo, el relato del Evangelio; todavía es muy escueto e insuficiente. Cuando se estudia este suceso, sin duda el lector es conmovido; pero, no se logra percibir lo terrible de ese momento. Se debe saber, que al morir en la cruz; el Señor Jesús, estaba realizando prodigios, hechos portentosos y estaba obteniendo victorias tremendas; aunque los hombres, solo veían a un malhechor colgado y moribundo.

Espiritualmente, lo que ocurrió allí; tiene alcances tan trascendentes, que el hombre desde entonces, puede entregar toda su vida; al: escudriñar, sondear, profundizar, analizar, describir y alabar, la obra portentosa que ocurrió ese día. Como el hombre es tan frágil, su tendencia es la de olvidar, la importancia de ese momento.

DIOS TRATA CON TODO EL PECADO.

Usted y yo no estábamos ahí; ni para apoyar al Señor Jesús, ni para burlarnos de Él. Sin embargo, por cuanto como descendientes de Adán, se podría afirmar, que nosotros también le crucificamos. En esos soldados romanos, gentiles como nosotros; también estábamos incluidos nosotros, acelerando la causa, para terminar rápido con el trámite. « ¡Que muera luego, para irnos a casa!».

A través de la muerte del Señor Jesús en una cruz, el Dios Creador, trato con el pecado de cada persona, con su dolor y sus sufrimientos. El Señor Jesús tomo el lugar de cada individuo en el mundo y por el hombre murió. El hecho de recibir personalmente, lo que Él ha hecho sobre una cruz; trae la respuesta, a todas las necesidades humanas, de la siguiente manera:

1. Dios revela Su Poder a través de la muerte de Su Hijo, en una cruz.

Una vez que Dios se había comprometido a salvar al hombre, El no tenía muchas opciones, acerca de cómo lograrlo. De hecho, solo había una. El pecado debía resolverse solamente mediante la encarnación, el ministerio, la muerte, la resurrección y la mediación de Cristo. Si había de salvar al hombre de la ruina eterna, el Señor Jesús tenía que “darse” a sí mismo, por toda la humanidad. La encarnación y la muerte de Cristo eran inevitables, si había que salvar al hombre. En otras palabras, hay un solo camino al cielo y ese pasa a través del corazón de Cristo en la cruz. “Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios” (1 Corintios 1.18; Romanos 1.16).

2. Dios demuestra Su Amor al hombre, al colocar a Su Hijo, en una cruz.

En la Biblia, la gracia; es un aspecto del amor de Dios y se extiende de modo especial, hacia los pecadores. Designa un aspecto dinámico, consistente y permanente de la naturaleza de Dios, que constantemente procura restaurar a las criaturas pecaminosas, con la armonía de él. El concepto bíblico de la gracia, reafirma el hecho de que la obra expiatoria de Cristo, alcanza al hombre como un don; es una obra de salvación, que no merecía el hombre.

La gracia de Dios implica que el pecado, es: inexcusable, injustificable y que merece la muerte eterna; no obstante, en lugar de la muerte se le da a la humanidad la esperanza y la promesa de la vida, aun la vida eterna. Finalmente, este maravilloso aspecto de la naturaleza de Dios fue revelado al universo, en una forma sin paralelo; en la persona y la obra de Cristo. Solo y exclusivamente en El, encuentra el hombre, el gozo y los beneficios de “las riquezas de su gracia” (Efesios 1.7). “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aun pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5.8).

3. Dios destruyo los sufrimientos del hombre, cuando el Señor Jesús, acepto la cruz.

Los creyentes, reciben la plenitud del poder redentor de la Cruz, mediante la mediación de Cristo. Todos los beneficios de la Cruz están a disposición del hombre, mediante la fe en su sacrificio expiatorio. Ese es el mensaje de la muerte de Cristo en la cruz. Y esa eficacia redentora está disponible para el hombre, mediante la obra mediadora de Cristo. “Ciertamente llevo el nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido” (Isaías 53.4).
4. Jesús tomo el castigo en una cruz, por causa del pecado en el hombre.

La mediación de Cristo significa, que el pecado y la culpa de los hombres, no son irrelevantes ante el Señor del cielo. Es solo mediante la obra de Cristo, para beneficio del hombre; que es, quien recibe los beneficios de Su muerte, como sacrificio. La culpa y el pecado, siguen siendo partes de la experiencia humana, a la vista de Dios. Esto hace, que el lugar del Mediador ante el Padre, sea un elemento indispensable en el plan de salvación. “Mas el herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados- nos descarriamos como ovejas, cada cual se aparto por su camino; mas Jehová cargo en él, el pecado de todos nosotros” (Isaías 53.56; 1 Pedro 2.24).

SE RESTAURARON LAS RELACIONES DEL HOMBRE CON DIOS, A TRAVES DEL SEÑOR JESUS.

Debido a que Dios es santo y justo, el pecado separa al hombre, de Él. Nadie que tenga pecado en el corazón, puede estar ante Su presencia. Así que, el Señor Jesús, no solo sufrió por los pecados del hombre; al morir en una cruz, tomo el lugar que le correspondía al hombre; también hizo posible, que cada persona pudiera conocer a Dios personalmente y experimentara: el amor, la paz y el gozo que produce, el tener confraternidad con El:

1. El hombre, viene a ser aceptable ante Dios, a través de la muerte de Su Hijo en una cruz.

En la Biblia, la mediación de Cristo ante el Padre, nunca está separada de su sacrificio expiatorio. El sacrificio, fue ofrecido a favor de la raza humana; pero su poder perdonador, sigue siendo efectivo en favor de los que, en respuesta a la invitación del Espíritu, se arrepienten y se convierten realmente a Él. El perdón de Dios llega al hombre, por medio de Cristo (Efesios 4.32). “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en el”
(2/Corintios 5.21).

2. Recibe perdón el hombre, a través del sacrificio del Señor Jesús, en una cruz.

Por medio de Cristo, es que el arrepentimiento llega al corazón humano (Hechos 5.31). También es efectivo, para recibir el perdón de los pecados cometidos por los creyentes, después de su conversión; por cuanto, aun después de su conversión, el pecado puede asechar al creyente. En tales casos, Juan enseña, que se dispone de un abogado (El Señor Jesucristo), que puede representar a cada creyente, delante de Dios y por medio del cual; la nueva criatura, puede ser perdonada (1 Juan 2.12). “Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque el es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en si mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades” (Efesios 2.1316).

LA HUMANIDAD RECIBE LIBERTAD, EN UNA CRUZ.

La muerte del Señor Jesús sobre una cruz, fue una gran victoria para la humanidad. Ya que, Dios no solo trato con el pecado en una cruz; sino, que tanto la miseria y como el sufrimiento, que vienen como resultado del pecado; fueron también tratados en una cruz. La conservación del hombre, no es el resultado de leyes mecánicas, que actúan independientemente de Dios: El organismo físico del hombre, esta bajo la supervisión divina, constantemente; pero no es como un reloj, que se pone en operación y debe funcionar por si solo. El corazón palpita, un pulso sucede a otro, la respiración es consecutiva; pero todo el ser esta bajo la supervisión de Dios.

¡En una cruz, el hombre gano la gran libertad que hoy disfruta!

1. Libertad de Satanás.

“Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en el: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” (Juan 8.3132) Si estas palabras hubieran procedido de la boca de otra persona, habrían sido un indicio de locura o blasfemia; pero, procediendo de la boca de Jesús, el Hijo de Dios, constituyen una promesa gloriosa de libertad, para todas las personas que le siguen. La mayoría de las personas que le escuchaban, ni siquiera le conocían, ni le reconocieron Su propia necesidad y por lo tanto, siguieron en su esclavitud. Permanecieron cegados, al hecho de que el pecado con todos sus enredos, gobernaba sus vidas.

El concepto bíblico de la libertad, tiene como trasfondo, la idea de la prisión o la esclavitud. “-y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz” (Colosenses 2.15; 1.13).

2. Libertad de los pecados pasados.

Jesús estaba libre del pecado. Su vida entera, era una expresión perfecta de la justicia de Dios, en todos los sentidos. También estaba libre de Satanás y de los poderes de las tinieblas. Podía denunciar el pecado en los líderes religiosos. No temía a las multitudes que le querían matar. Podía fijar su rostro hacia Jerusalén e ir al encuentro de su muerte. Estaba libre de toda enfermedad. No hay testimonio escrito que indique, que su salud fuera menos que perfecta en ningún momento. Estaba libre de la tradición religiosa. No tenía ningún respeto, para nada, por la religión que no procediera de Dios. Estaba libre para hacer la voluntad de Su Padre en todo y todos los días. Estaba libre para ser la perfecta expresión de Su Padre celestial, en todo lo que decía y hacia. “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8.36; Colosenses 2.13).

3. Libertad de los pecados presentes.

Fuera de la gracia de Dios en Jesucristo, no somos libres. Jesús mismo enseño: “-De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado.” (Juan 8.34). La libertad la encuentra el hombre, cuando obedece el pensamiento de Dios; pero en la práctica, se desobedecen esas recomendaciones. En realidad, el hombre ha perdido su capacidad de obedecer y por lo tanto, también ha perdido la capacidad de ser libre. “Porque el pecado no se enseñoreara de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia” (Romanos 6.14).

4. Libertad de las enfermedades.

La Biblia enseña, que el Señor Jesús tenía autoridad, para perdonar pecados. El Evangelio según Marcos capitulo 2, se registra el evento, de como el Señor Jesús sano a un paralítico. Antes de efectuar la sanidad, el Señor Jesús le dijo al enfermo: “Hijo, tus pecados te son perdonados” (Marcos 2:5). Esta es la antesala, de lo que profetizo, el profeta Isaías, cuando El muriera en una cruz. Ya que con su muerte, propiciaría hacia el futuro, cuando el hombre le recibiera y reconociera como salvador; la sanidad de su cuerpo y la liberación de sus enfermedades: “-para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomo nuestras enfermedades, y llevo nuestras dolencias” (Mateo 8.17).

5. Libertad de la maldición.

Por causa de la desobediencia del hombre, Dios tuvo que proferir maldiciones y juicios. Este acto, trajo consecuencias funestas a su cuerpo y a su alma. Ahora, cuando el Señor Jesús muere en una cruz; lo hace, para deshacer esas maldiciones, que había Dios en el principio, cuando desobedeció: “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición porque esta escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero” (Gálatas 3.13; Deuteronomio 28.1568).

6. Libertad del Juicio.

En su condición de pecador, el hombre debía enfrentar un juicio, por causa del pecado. Es decir, por todas las conductas y comportamientos, que han ofendido a Dios; pero ahora, en una cruz, todo ese juicio será evitado; siempre y cuando el hombre, se rinda totalmente a Cristo y si no se rinde, entonces enfrentara un terrible juicio, en el cual no habrá misericordia, con el pecador: “De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presento una vez para siempre por el sacrificio de si mismo para quitar de en medio el pecado. Y de la manera que esta establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9.2627).

7. Libertad de la muerte eterna.

Como consecuencia del juicio que trata el punto anterior, habrá una sentencia a la persona que rechace, la oportunidad de vida que ofrece el Señor Jesucristo y el mismo Dios. Dios no desea que las almas se pierdan: “Porque de tal manera amo Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en el cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3.16).

D. EL AMOR Y LA JUSTICIA, SE JUNTARON EN LA CRUZ.

La cruz es el lugar donde el amor de Dios y el justo juicio de Dios se encontraron. Su justo juicio demandaba la pena de muerte por el pecado: el derramamiento de sangre. Su amor satisfizo Sus propias demandas y Jesús, el Hijo de Dios, murió en nuestro lugar. “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aun pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho mas, estando ya justificados en su sangre, por el seremos salvos de la ira. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho mas, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación” (Romanos 5.811).

E. EN LA CRUZ, SE DIVIDE LA HISTORIA.

La cruz de Jesucristo, es el punto céntrico de la existencia de la humanidad sobre la tierra. Desde el momento en que la primera pareja apareció (Génesis 3), Dios preparo el plan para que Jesús muriera en la cruz. Desde ese tiempo, las personas miraban al futuro con fe a la promesa de Dios, con respecto a la obra que haría en la cruz para salvarlas.

Hoy nosotros miramos hacia atrás y, por medio de creer lo que Jesús hizo por nosotros en la cruz, recibimos el perdón de nuestros pecados y una vida nueva en El.

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